Robert Fisher nació en Long Beach, California. Con 19 años comenzó a escribir guiones para cómicos de la talla de Groucho Marx, Lucille Ball, Bob Hope, George Burns o Alan King.
Sus intereses siempre fueron más allá de lo estrictamente literario y estuvo vinculado de forma amplia al teatro, la música, la radio y la televisión, llegando a ser galardonado con premios de tanta categoría como los Emmy de televisión (por la serie “Danny Thomas”), además de los premios Sylvania y St. Christopher en el género “Mejor comedia del año”. Fue también nominado a otros varios por diversas obras de teatro, musicales y guiones cinematográficos, además de optar a galardones de tipo humanitario como los “Humanitarian Awards” en cuatro ocasiones y ser cabecera de las listas de éxitos por muchas de sus creaciones.
Si algo marcó un hito en la carrera de este autor fue, sin duda, escribir su obra más conocida, “El caballero de la armadura oxidada”, que desde el primer momento y sin ningún tipo de publicidad, captó el interés de los lectores y ha influido sobre generaciones de niños, jóvenes y adultos por su abordaje personal, práctico y realista de la naturaleza humana.
Sus análisis se muestran cargados de sutil ironía y profundo contenido pragmático y sus Indices de ventas sólo son una muestra del amplio impacto que esta historia ha tenido sobre tantos que se han acercado a sus líneas: 700.000 ejemplares en Norteamérica, traducciones de su libro al español, italiano, chino, portugués, hebreo, alemán, francés, y catalán, por no hablar de países como Chile, donde en su momento se exigió que todas las bibliotecas tuvieran el libro y se recomendó a todas las librerías del país que lo pusieran a la venta.
A raíz de esta obra surgieron otras propias en el mismo autor (como “El búho que no podía ulular” o “El gato que encontró a Dios”, escritos con la colaboración de su esposa, Beth Kelly), además de fomentar la inquietud y la réplica en diferentes autores, dando lugar a otros relato como “La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada” de Rosetta Forner, o “La princesa que creía en cuentos de hadas”de Marcia Grad, entre otros.
El autor falleció el 26 de Septiembre de 2008, habiendo transmitido una visión optimista y constructiva de las potencialidades del ser humano e impulsándonos, a través del legado que recoge “El caballero de la armadura oxidada”, hacia uno de los viajes más importantes que pueden hacerse a lo largo de la vida: el del descubrimiento de las propias capacidades y limitaciones, así como la búsqueda de las posibles soluciones para superarlas.
A raíz de esta obra surgieron otras propias en el mismo autor (como “El búho que no podía ulular” o “El gato que encontró a Dios”, escritos con la colaboración de su esposa, Beth Kelly), además de fomentar la inquietud y la réplica en diferentes autores, dando lugar a otros relato como “La reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada” de Rosetta Forner, o “La princesa que creía en cuentos de hadas”de Marcia Grad, entre otros.
El autor falleció el 26 de Septiembre de 2008, habiendo transmitido una visión optimista y constructiva de las potencialidades del ser humano e impulsándonos, a través del legado que recoge “El caballero de la armadura oxidada”, hacia uno de los viajes más importantes que pueden hacerse a lo largo de la vida: el del descubrimiento de las propias capacidades y limitaciones, así como la búsqueda de las posibles soluciones para superarlas.

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