Beba Carmen Balvé, radiografía de una rebelde.
Beba Carmen Balvé nació en Rosario, provincia de Santa Fe, en 1935. Hija de un militante demócrata progresista oriundo de Normandía, que no dudó en apelar al respeto absoluto de su hija tanto como al frío de un 38 calzado en la cintura. Antes del nacimiento de Beba, allá por el 20, Malatesta arribó a Rosario a organizar a los gremios en el anarcosindicalismo. El instrumento de lucha eran las ideas y las bombas, por eso se llamó a Rosario “la Barcelona argentina”. En la década del ‘30 estuvo al que luego se lo conoció como el Mariscal Tito (creador del Estado yugoslavo) a organizar los sindicatos con orientación marxista. También fue la década del auge de la mafia siciliana, de allí que Rosario se llamó “la Chicago argentina”.

Malatesta estuvo en Rosario organizando
gremios anarcosindicalistas,
en tiempos del padre de Beba.
En plena etapa de la Resistencia peronista -a la que adhirió-, pasó por todas las cárceles de Buenos Aires; ocultó casi con pasión religiosa a Joe Baxter y al sable corvo de San Martín, expropiado por la Juventud Peronista para que devolvieran el cadáver de Evita.
En 1965, desde el partido socialista de vanguardia creó uno de los centros de estudios más importantes de la Argentina, el Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales (CICSO), que será otro frente de lucha política e ideológica desde el punto de vista científico. A partir de 1970 fue su directora. Analizó la “marginalidad” (hoy le llamaríamos no inclusión) antes de que se impusiera como categoría sociológica.

Libro de Beba Balvé editado por el Colectivo CICSO.
Con cursos de 500 alumnos por cuatrimestre, se formaron los mejores intelectuales, profesionales y combatientes de ese período. Era y continúa siendo una escuela de una corriente científica que articula historia, economía y sociología.
Durante el proceso militar de 1976 se suspendieron los cursos pero no dejaron de funcionar y fue la época de mayor productividad a partir de sus investigaciones y publicaciones. Durante la última dictadura cívico-militar publicaron la investigación sobre los hechos armados y conciencia de clase. Previamente habían publicado el libro Lucha de calles. Éste sigue siendo el libro principal para todo aquel que le interese la clase obrera dentro de una concepción revolucionaria nacional e internacional. Editado por La Rosa Blindada en 1973.
Lucha de Clases, libro necesario sobre el Viborazo y el Cordobazo, porque va buscando la rebelión de la Córdoba del ‘71 y se encuentra con el Cordobazo, con sus actores, con toda la realidad de aquel momento fundamental de la historia del Movimiento Obrero Argentino. El ’69. Huelga política de masas, otra posición inigualable en el trabajo de investigación y que sigue siendo una obra de consulta.

El '69: Huelga política de masas.
Balvé aseguraba que la única lucha que daba sus frutos era la que daba al lado de clase obrera, a la que considera la única clase nacional. Participe de todos los emprendimientos que tuvieran que ver con recuperar la soberanía argentina y sus bienes. Fue una experta en resistir la injusticia.

Beba C. Balvé, experta en resistir la injusticia.
Sus principios no le permitirían mentirse sosiego. Y decía: “Llegué a este mundo para armar quilombo y darme cuenta también de que estamos llenos de contradicciones, aunque a los errores prefiero llamarlos problemas tácticos”, explicaba mientras su rostro se iba difuminando por el humo blanco de los incontables Parisiennes que fumaba cada día.
Tenía un profundo dolor por la muerte de su compañero de 34 años: Fidel. Sus últimos meses fueron el tiempo de la despedida, lo hizo trabajando en sus actividades al frente del CICSO en el Centro Cultural Paco Urondo, en la CABA. Participó activamente con los ferroviarios en el MoNaReFA y reeditó su libro Lucha de Calles.En horas de la madrugada de ese jueves 11, falleció Beba Balvé, quien venía soportando al único mal que la pudo quebrar: el cáncer.

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